Estado de las carreteras, ríos, GPS, manejar de noche y el costo real de un carro alquilado: una mirada honesta antes de reservar uno.
Mucha gente alquila un carro en Costa Rica y la pasa de maravilla. Otra buena cantidad pasa los primeros tres días agarrada del volante. La diferencia normalmente está en saber en qué se está metiendo.
Las rutas principales son asfaltadas, bien señalizadas y perfectamente manejables. El problema empieza en el último tramo: el camino a la playa, el camino a la catarata, el camino a su hotel. Estos pueden ser de lastre, con huecos profundos o, en estación verde, parcialmente inundados, y rara vez son tan cortos como sugiere el mapa.
Para las rutas principales entre pueblos, no lo necesita. Para caminos rurales, cruces de río y algunas entradas de hotel en los cerros, sí lo necesita de verdad. Si su hospedaje le advierte que traiga un 4x4, créales: un carro de tracción sencilla en el camino equivocado es la forma en que las vacaciones se ponen caras.
Las apps de navegación en Costa Rica son famosas por mandarlo por una trocha que técnicamente es un camino y prácticamente es el cauce de un río. Verifique cualquier cosa que parezca un atajo y desconfíe de cualquier ruta que le ahorre veinte minutos.
Este es el consejo que da todo local y que repite toda guía, porque es correcto. Los caminos rurales no tienen luz, muchas veces no tienen marcas, y se comparten con peatones, ciclistas, perros y algún caballo. Oscurece temprano, alrededor de las seis todo el año, y el riesgo sube marcadamente después de eso.
El precio que se anuncia rara vez es el precio. El seguro de responsabilidad civil obligatorio se agrega en el mostrador y con frecuencia duplica una cotización barata. Después vienen el combustible, los peajes, el parqueo y la retención del depósito en su tarjeta. Una vez que suma todo, un alquiler para un viaje corto muchas veces no sale más barato que ser transportado, y sí da bastante más trabajo.
Aproximadamente de mayo a noviembre, el agua cambia el mapa. Un vado que en marzo le llega al tobillo puede ser intransitable en octubre, y sube rápido. La regla local es simple y vale la pena adoptarla: si no puede ver el fondo, no se meta. Ningún seguro de alquiler en el país cubre daños por agua en un cruce de río.
Ande su pasaporte o una copia y su licencia: los retenes son rutinarios y completamente normales. La gasolina la sirve un empleado, no es autoservicio, y los precios son fijos a nivel nacional, así que no hay nada que andar comparando. Llene el tanque cuando esté cerca de una bomba y no cuando la necesite; en la península quedan más separadas de lo que uno quisiera.
Nunca deje nada a la vista dentro de un carro parqueado, en ningún lado, ni por poco rato. Los robos en entradas de senderos y parqueos de playa son el delito más común contra los visitantes, y son completamente evitables. Use parqueos vigilados donde existan: normalmente cuestan un par de dólares y valen la pena.
Si se queda dos semanas, se mueve entre varias regiones y disfruta manejar, un carro le da una libertad difícil de replicar. Si viene por una semana, con base en uno o dos lugares, y preferiría ver el país en vez de la carretera, los traslados y un chofer le van a costar más o menos lo mismo y le ahorran el estrés.
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